por Karen Lozada
Escribir sobre el tema ideológico resulta un reto pues está presente en todo momento de nuestra vida. Desde que nacemos reproducimos una ideología específica, misma que aprendemos, en un primer momento, de la imitación de nuestros padres, hermanos y familiares y, posteriormente, de la educación que recibimos y el consumo de los medios a los que estamos expuestos.
Son tantas las facetas en las que está presente la ideología que abordarlas en un artículo resulta imposible, por lo que en esta ocasión el punto central de la reproducción de la ideología son los medios de comunicación, los cuales tienen como principal característica ser los principales transmisores de los discursos de la clase dominante.
Pero… ¿Qué es la ideología?
Se entiende como ideología al sistema de ideas y representaciones que domina el espíritu de un hombre (ser humano) o grupo social, en otras palabras, es el conjunto de representaciones mentales que forjan nuestra percepción de la realidad. Pero la ideología no surge de la nada o por voluntad de una persona, por el contrario, está condicionada al desarrollo económico, político y social, es decir, a la clase que ostenta el poder y, sobre todo, al desarrollo de las fuerzas productivas.1
En el caso de los medios de comunicación, la ideología está presente desde su surgimiento. Con la invención de la imprenta en 1440, la ideología dejó de transmitirse de boca en boca y pasó a reproducirse a través de textos impresos, que llegaron a un mayor número de personas (en su mayoría de la nobleza y del clero, pues eran las élites que sabían leer y tenían acceso al conocimiento).
Posteriormente, y varios siglos después, con la llegada de la electricidad surgieron los medios de comunicación de masas, cuya principal característica es que sus mensajes son consumidos por un gran público, generándose el concepto de audiencias (radioescuchas, televidentes, etc); estos medios son el cine, la radio y la televisión. Así pues, la transmisión ideológica se dio a partir de programas orientados a públicos específicos y se masificó, ahora llegaban a estratos populares2, medios y burgueses.
La aparición de los medios de comunicación de masas generó cambios culturales, mismos que impactaron en diversas prácticas sociales, desde las familiares (la familia se reúne en torno al sofá para ver la televisión) hasta institucionales (se generan figuras en las que es el Gobierno quien administra los medios y sus concesiones a empresas de medios privadas); los cuales responden a la vorágine de cambios en las estructuras económicas, pues no olvidemos que la cultura y la ideología van de la mano de los cambios económicos.
Al día de hoy, en medio de la implantación del neoliberalismo como teoría del capitalismo, la ideología aún se distribuye mediante los medios de comunicación tradicionales, pero un nuevo elemento viene a contribuir en la creación de nuevas formas de consumo y de reproducción social: el Internet. La aparición de las redes sociales actualizó las narrativas de reproducción de ideología pues se generaron nuevos medios como Youtube, Whatsapp, Facebook, Instagram, y otros tantos.
Sin embargo, es importante destacar que, si bien a lo largo de la historia, las narrativas (el cómo se cuenta) y los medios (el cómo se transmite) han cambiado, el mensaje sigue casi intacto desde la aparición de la ideología de la clase dominante del sistema en el que vivimos (capitalismo) y esta responde a su sustento filosófico: el liberalismo.
En la actualidad, vemos permeada la ideología de la burguesía en todas las prácticas cotidianas que realizamos: ver televisión, navegar en Facebook, comprar ropa de marca (que según la lógica capitalista da prestigio), consumir productos en exceso, hablar de una forma determinada, aspirar a tener más productos, y otras tantas formas de manifestación de la ideología burguesa que, haciendo uso de los medios de comunicación, la reproduce a través de todas las herramientas que dispone, como son: series, películas noticieros, videocolumnas, vlogs en Youtube, fotos o música.
Pese a lo anterior, es tarea de toda aquella persona que busca crear y desarrollar una consciencia crítica, el empezar a cuestionar todas las figuras cotidianas que creemos que son lo normal o que consideramos que es lo que buscamos en nuestra vida.
A modo de conclusión, resalto que las transformaciones ideológicas son posibles sí y solo sí se cambia de fondo el sistema en el que vivimos, de otra forma pese a las múltiples variantes que se presenten, la ideología predominante seguirá siendo la del capitalismo, y la de la clase en el poder: la burguesía. Y seguiremos reproduciendo los mismos patrones…
—
Notas
1 En la sociedad capitalista en la que vivimos, la ideología predominante es la de la clase burguesa, quien es dueña de los medios de producción y determina el orden social en todos los aspectos.
2 Ya fuera que se reunieran en una casa o local y pagaran unos centavos para ver o escuchar un programa o, en su caso, asistir al cine.





