por Luis de Luna Mendieta
Para entrar en este tema, partiremos de poner en común el concepto sobre cultura, ya que este presenta diferentes interpretaciones, pero hemos decidido utilizar la siguiente, ya que representa la más cercana a un uso real.
• Cultura es un conjunto de conocimientos, ideas, tradiciones y costumbres que caracterizan a un pueblo, a una clase social, a una época.
Por este motivo podemos remarcar, que no hay comunidades incultas, como suele afirmarse, pues al sostener que son los elementos que conforman las conductas, valores, creencias de una sociedad, estamos aceptando el valor de cada una de ellas en la formación de su cosmovisión.
Pero en este aspecto, debemos de tener mucho cuidado, pues no podemos olvidar que las formaciones sociales en el transcurso de la humanidad pueden modificarse abruptamente, cuando las comunidades son sometidas por otras más fuertes, las que imponen a las dominadas sus visiones.
A partir de esta reflexión, podemos pensar que en el mejor de los casos, puede existir un sincretismo en cada sociedad al mezclarse esas ideas. Pero también es verdad que, en otros casos más drásticos, los dominados no pueden sostener ninguna de sus tradiciones y valores, por lo que éstas desaparecen.
Esta reflexión viene perfectamente en el tema que nos ocupa hoy, debido a que debemos de partir, que nuestra sociedad mexicana en su formación cultural, recibe el impacto de una nueva cultura a partir de 1519 con la Conquista, en donde los pueblos indígenas fueron avasallados por un concepto de vida diametralmente opuesto al que tenían, tanto en lo económico, político y evidentemente en lo ideológico.
Esto trajo como resultado la casi desaparición de la visión indígena y la formación de un nuevo concepto adaptado, con el que durante 300 años nos desarrollamos.
Pero como sabemos, las sociedades emanadas del modelo capitalista en cualquiera de sus fases, tienen como función globalizarse, y producto de ello, a nuestro país llegó a principios del siglo XIX, de manera abrupta, el pensamiento liberal, que sabemos es la cara ideólogica del capitalismo y, como resultado, se apoderó abiertamente de nuestra sociedad. Los valores que imperan aquí, indiscutiblemente son los de esa cultura que también nos avasalla, modificando esa construcción impuesta por la Conquista.
Resulta así que los nuevos conceptos de esa civilización triunfan, es verdad, adaptados a nuestra idiosincrasia, por lo que se convierten en el eje conductual de los mexicanos, los hacemos propios y aunque presentan innegables matices exclusivos, se inscriben en los característicos de la cultura occidental que nos domina.
Con el avance del capitalismo a una fase superior, como es el imperialismo, la necesidad de homologar a las comunidades para convertirlos en consumidores universales de sus productos, por mercados cada vez más grandes, provoca que las empresas de generación de cultura que pertenecen a esa misma clase que domina el mercado y la producción de bienes, de manera abierta, construyan patrones universales comunes, que se van imponiendo sutilmente en la conducta de los habitantes del mundo.
Una herramienta indiscutible para lograr este fenómeno de unificación social la constituyen los medios de comunicación, mismos que desde que nacen se convierten en el instrumento más importante para lograr este propósito.
Como todos sabemos, los medios van alcanzando mayor influencia social en la medida que se vuelven masivos y forman parte indispensable para la adquisición de esa nueva conducta.
Hagamos historia, su vida activa empieza con la popularización de la imprenta, que permite reproducir mensajes con carga ideológica destinada a los receptores. Posteriormente aparece el cinematógrafo, que se convierte en una herramienta más efectiva, debido a que su transmisión es visual. Este como el anterior medio va mejorando tecnológicamente, haciendo que su presencia adquiera más influencia social. La llegada de la radio y luego de la televisión los convierte en los rectores sociales por excelencia, ya que permite a los receptores ser partícipes a distancia de sucesos globales. La presencia de estos cuatro medios ya popularizados, se convierte en la piedra de toque de la transmisión de cargas culturales en el mundo.
Hay que hacer un paréntesis en este análisis para remarcar que los medios en sí, no constituyen una herramienta peligrosa o negativa, sino que lo que los detemina, es la utilización de clase que de ellos se hace. Recordemos que en el siglo XIX y particularmente en el XX aparece un modelo de desarrollo diferente al Capitalismo, el Socialismo, en donde el uso de los medios cubre un rol socialmente distinto, pues transmite cargas ideológicas, y por lo tanto culturales, de otro género que involucran otros intereses. También sabemos que este modelo ante el embate del imperialismo, recibe un duro golpe al final del Siglo XX y lo derriban.
Por este motivo hoy que platicamos del neoliberalismo y cultura, debemos de estar preocupados, ya que la caída del mundo socialista dejó el camino libre al imperialismo. A partir de ese momento, el capitalismo, con una nueva cara denominada globalización o neoliberalismo, toma ventaja de este hecho y avanza en la formación de una cultura universal, cuyo objetivo es crear en todo el mundo un solo patrón cultural, con el fin de hacer más sencilla su tarea promover el consumo masivo de sus productos chatarra.
Hagamos un recuento y sabremos que hoy más que nunca en la humanidad, nuestra conducta se ha vuelto semejante en todos los países; tenemos gustos similares, demandas similares, pensamientos similares y, que querámoslo o no, estos están creados dentro de la visión de estos grupos de interés universal.
Los medios de comunicación en este momento, por lo tanto también han sufrido una evolución asombrosa, para ayudar a este objetivo de masificarnos, a través del internet y de las herramientas como las redes sociales, que cada día nos unen más a otros integrantes del planeta y a la vez, paradógicamente, nos separan más de reconocer a nuestros verdaderos enemigos de clase.
Por este motivo, los invito a que reflexionen sobre este tema y a crear formas de organización que nos hagan enfrentar este fenómeno enajenante, con una actitud crítica, pensemos que si utilizamos esta mismas herramientas con otro sentido, podremos ayudar a modificar esta enorme carga ideológica que no nos deja ver la necesidad de cambiar este orden social.





