LA GUARDIA NACIONAL: ¿ELEMENTO DEL PUEBLO?

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por Karen Lozada

Hace apenas unas semanas la Guardia Nacional (GN) salió a las calles del territorio nacional con el objetivo de frenar la ola de violencia desatada de forma incontrolable desde el gobierno de Felipe Calderón.

A raíz del debate que se abrió en torno al significado y a lo que representa este cuerpo de seguridad es que se escriben estas líneas, con el fin de clarificar qué es, cuáles son sus funciones, sus limitantes, de donde se retoma el concepto y cómo operará en el territorio nacional.

La propuesta de la Guardia Nacional se plantea, de acuerdo al plan de seguridad del Gobierno Federal, como “una institución del Estado que participará en la salvaguarda de la libertad, la vida, la integridad y el pleno ejercicio de los derechos de las personas, protegiendo su seguridad y patrimonio, así como los bienes de la Nación, en los casos y bajo las condiciones dispuestas en esta Constitución y en las leyes”.

Es decir, la Guardia Nacional es una corporación alternativa a las fuerzas armadas. Institución híbrida que tiene organización y disciplina militar con mando civil, a cargo de la Secretaría de Seguridad Pública, encabezada por Alfonso Durazo.

Esta institución está contemplada en la Constitución Política de 1917, en la Ley del Servicio Militar y en la Ley Orgánica de la Administración Pública Federal.

A partir de las reformas a la Constitución, se suscribe que será la Guardia Nacional la encargada de prevenir y combatir el delito y a las organizaciones del crimen organizado que imperan en el país.

De acuerdo a su reglamentación, se establecen algunos criterios prioritarios que se recomienda conocer para entender a fondo su naturaleza, entre los que destacan:

1. Todos los elementos de la Guardia Nacional recibirán formación en derechos humanos y capacitación y adiestramiento en labores policiales, así como en el dominio de un protocolo para la intervención y el uso de la fuerza, atendiendo a los criterios de necesidad, proporcionalidad y respeto a las leyes vigentes.

2. En tanto persista la emergencia de violencia e inseguridad en el país y por un plazo máximo de 5 años la Guardia Nacional será adscrita a la dependencia del ramo de la Defensa Nacional para los efectos de la programación y ejecución de funciones en materia de seguridad. La elaboración de políticas, planes y estrategias en materia de seguridad pública se mantendrán a cargo de la dependencia del ramo de la seguridad.

3. Esta institución se constituirá con los elementos de la Policía Federal, Policía Militar y Policía Naval. Sin embargo, tendrán su propio régimen que preverá requisitos de acceso, permanencia, ascenso y capacitación en materia de uso de la fuerza y respeto a los derechos humanos.

En términos genéricos la GN se conformará con elementos de otras instancias de seguridad, al momento se espera la incorporación de al menos 35 mil policías militares además de 8 mil miembros de la Marina. Estará sujeta por cinco años (máximo) a la Secretaría de la Defensa Nacional pero seguirá los planes de la Secretaría de Seguridad Pública y tendrá una capacitación en derechos humanos, eso es al menos lo descrito en las leyes y reglamentos, en la práctica es en donde se verá si se cumplen a cabalidad.

¿Cuáles son sus orígenes?

El proyecto del gobierno lopezobradorista no surge de la nada. En México, existen antecedentes directos de la Guardia Nacional. El primero en 1832, cuando se crea esta corporación, en 1847 pasa a la jurisdicción de la Secretaría de Guerra y en 1879 se disuelve oficialmente.

Aunque sus inicios se remontan a 1832 es en 1846 cuando se formaliza su creación, esto a raíz de la invasión de Estados Unidos y la creciente necesidad de organizar la defensa de México. Esta corporación fue creada por órdenes del general José Mariano Salas, quien fue presidente de México durante 4 meses (agosto-diciembre de 1846).

De acuerdo con Jesús Solano González, la Guardia Nacional se constituyó con el fin de “reconocer al pueblo su derecho y obligación de contribuir a la defensa de su nación sin riesgo de tener un ejército permanente demasiado fuerte” (Solano, 2012).

Así, el ciudadano se convierte en el depositario del deber de defender a la patria.

Además, el autor especifica que era un instrumento de los círculos liberales para defender de enemigos internos y externos al sistema federal. El objetivo era sostener las instituciones democráticas, es decir, el sistema representativo restaurado en 1846 (Solano, 2012).

En ese momento los requisitos para ingresar a la GN eran:

• Tener entre 16 y 50 años con ingreso anual establecido.

• Saber leer y escribir.

• No formar parte del ejército.

Un planteamiento base del proyecto de decreto de esta corporación fue el que luego de tres años el Presidente de la República y el Congreso de la Unión harían una evaluación para tomar las nuevas medidas que fueran necesarias, las cuales podrían ir desde la disolución de la Guardia hasta su continuación y reformas Cabe resaltar la elección de los mandos, pues era la tropa de cada compañía quien elegía a los cabos, sargentos y oficiales.

Al inicio, su acceso fue voluntario, pero conforme se agravó la situación del país se volvió obligatorio para la población. La organización estaba compuesta principalmente por artesanos, labriegos, jornaleros, indios, mulatos y desempleados.

La Guardia Nacional del Siglo XIX tenía como características el ser una fuerza temporal, constituida por ciudadanos y no por soldados y comandada por el gobernador de cada Estado. Aunque subordinada al poder ejecutivo, teniendo que rendir informes mensuales. Se definía como un “cuerpo militar conformado por ciudadanos y cuyo alcance es a nivel nacional”.

Durante la intervención estadounidense fue un cuerpo armado cívico encargado de sostener la independencia, la libertad, la Constitución y las leyes de la República (Solano, 2012), con unidades móviles y sedentarias.

Entre 1840 y el decenio de 1860 se experimentaron continuas guerras civiles entre mexicanos de diversas ideologías y dos ocupaciones extranjeras, traumas que, sin duda, impulsaron a la ciudadanía armada y al ejército republicano en su conjunto hacia un sentido de identidad nacional republicana, federalista y liberal (Hernández, 2012).

La Guardia Nacional pasó por distintos momentos, mismos que la consolidaron como un poderoso instrumento de los liberales republicanos:

1. Entre 1847 y 1848, en combate contra el ejército invasor norteamericano.

2. En 1855, cuando los liberales defienden en combate, las reformas, como la desamortización de bienes de corporación, la separación Iglesia-Estado, los derechos individuales del hombre y del ciudadano y la abolición de fueros y privilegios.

3. Entre 1861 y 1862, cuando defienden la república contra el Ejército Imperial francés.

En 1879 se disuelve y sus miembros pasan a formar —previo examen— parte de un cuerpo armado inédito que se crea como primera reserva del ejército permanente: las fuerzas auxiliares de la federación (Hernández, 2012).

En el Siglo XX, se dieron diversos intentos para reactivar la Guardia Nacional, destacando los siguientes:

1934 Lázaro Cárdenas integró el tema en el Primer Plan Sexenal de Gobierno.

1997 El ex procurador de la República, Ignacio Morales Lechuga, propuso a la Guardia Nacional como alternativa para combatir la delincuencia.

Sin embargo no es hasta mayo de 2019 que estos intentos se volvieron una realidad con la creación de la Ley de la Guardia Nacional, publicada en el Diario Oficial de la Federación y firmada por el presidente López Obrador.

¿Acierto o error?

Una vez explicado el origen y las funciones de esta corporación, cabe la reflexión de si es un acierto para frenar la ola de violencia o si, por el contrario, es un error que da paso a la militarización.

Al momento, la primera gran acción de la Guardia Nacional es el resguardo de la frontera con Guatemala, en donde alrededor de 6 mil miembros vigilan que el flujo de migrantes sea medido.

Dicha medida es parte del acuerdo migratorio entre México y Estados Unidos (junio 2019). Esta acción ha dado cabida para que se piense que será utilizada a modo de los gobiernos, además de que, contrario a lo dicho en otros momentos por el Ejecutivo, puede ser el primer paso para la violación de derechos.

La Guardia Nacional, si bien es un órgano que estaba contemplado con anterioridad en las leyes mexicanas, tiene grandes retos por resolver si es que pretende ser una opción de seguridad en la que tenga plena confianza la población. El primero es la lucha contra la corrupción, pues al reciclar personal se corre el riesgo de que las prácticas de otras corporaciones se trasladen a la GN.

Sin embargo, el mayor riesgo de la Guardia Nacional es que caiga en manos equivocadas, pues aunque López Obrador declare que no va a utilizarla nunca para reprimir al pueblo, no se tiene garantía alguna de que otro gobernante si la ocupe para ese fin. Habría que volver a las páginas de la historia y repensar que existen otras formas de garantizar seguridad a la población…

Volteemos la mira hacia Michoacán y Guerrero y pensemos en lo que hicieron las poblaciones para frenar a la delincuencia.

Fuentes referidas

Solano, G. J. (2012). La Guardia Nacional en Biblioteca Jurídica Virtual. No. 12. Disponible en: https://revistascolaboracion.juridicas.unam.mx/index.php/opera-prima-derecho-admin/article/viewFile/1502/1402

Hernández, C, A. (2012) La Guardia Nacional en la construcción del Orden Republicano en

Las fuerzas armadas mexicanas Su función en el montaje de la República. México: Colegio de México. Disponible en: https://libros.colmex.mx/wp-content/plugins/documentos/descargas/las_fuerzas_armadas_mexicanas.pdf

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