Historia del Movimiento Obrero

La historia del movimiento obrero y sus luchas por mejorar sus condiciones de vida y de trabajo comienza con el surgimiento del orden social capitalista, el cual no surgió de la nada ni de manera espontánea...

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por Antonio Tovar León

La historia del movimiento obrero y sus luchas por mejorar sus condiciones de vida y de trabajo comienza con el surgimiento del orden social capitalista, el cual no surgió de la nada ni de manera espontánea, por el contrario, éste tiene un origen, un desarrollo y una consolidación. De igual modo, en mucha literatura podemos estudiar su funcionamiento y sus contradicciones; su decadencia y el surgimiento de su sistema económico antagónico: el socialismo.

El germen del orden social capitalista lo podemos encontrar alrededor del siglo XII, con el renacimiento de las ciudades, las cuales habían quedado arruinadas con la caída del Imperio Romano de Occidente a finales del siglo V, estableciéndose en toda Europa las sociedades feudales autárquicas, en las que el comercio desapareció como actividad regular, estableciéndose el dominio del campo sobre la ciudad.

Después de más de 5 siglos de dominio del campo sobre las ciudades, éstas comenzaron a renacer cuando, por diferentes circunstancias, algunos campesinos siervos abandonaron los feudos para establecerse en las ciudades como prósperos artesanos —herreros, talabarteros, sastres, albañiles, panaderos, cerrajeros, conductores de diligencias, marineros, comerciantes, etcétera—. Estos talleres artesanales fueron la semilla de donde brotó el orden social capitalista y su clase social: la burguesía.

Con el renacimiento de las ciudades, a causa de los talleres artesanales, se reactivó nuevamente el comercio y la moneda acuñada. En la medida que crecía la producción de mercancías, también lo hacia la demanda de éstas, por lo que el comercio se llevó a cabo, no solo por tierra sino también por ultramar.

En la medida que aumentaba la producción de mercancías y el comercio, a la par se desarrollaban las fuerzas productivas capitalistas, las cuales no tardarían en chocar con el estrecho marco de las relaciones de producción feudales, las cuales se convirtieron en una traba para el desarrollo del capitalismo. Este choque, de las relaciones de producción feudales y las fuerzas productivas capitalistas, aceleraron el elemento revolucionario que pondría fin al orden social económico del feudalismo.

La burguesía, revolucionaria en ese entonces, apoyándose en las masas campesinas y obreras, destruyeron el orden social feudal, y, sobre sus ruinas, edificaron la nueva sociedad burguesa: el orden social capitalista. Este nuevo orden no abolió las clases sociales y sus contradicciones, por el contrario, engendró a la clase social revolucionaria del proletariado, llamada a acabar de una vez y para siempre con todo régimen de explotación.

El escenario donde se libraron las primeras batallas del proletariado, por mejorar sus condiciones de vida y de trabajo, en contra de la burguesía, va a ser Inglaterra, y no podía ser en otro lugar si consideramos que es en ese país es en donde tuvo lugar la Revolución Industrial a mediados del siglo XVIII.

Las primeras acciones de los trabajadores, para enfrentar la miseria y la explotación en que vivían, van a ser de carácter espontáneo, tales como el mutualismo y el ludismo, para pasar posteriormente a una lucha más organizada con la creación de sindicatos (Trade Unión), y, más adelante, pasar a la lucha política con el cartismo. Todas éstas luchas desembocarán en la creación de organizaciones internacionales de los trabajadores.

El mutualismo

Las primeras acciones del proletariado para enfrentar los problemas laborales tienen un carácter doméstico y espontáneo. Los trabajadores, para hacer frente a sus desgracias como despidos, enfermedades, accidentes en el trabajo, hasta la muerte misma, organizaron sociedades mutualistas a mediados del siglo XVIII en Inglaterra.

Estas sociedades consistían en organizar grupos pequeños de personas, las cuales hacían aportaciones de dinero de manera periódica para crear un fondo común y de esa forma poder hacer frente, de manera solidaria, a las desgracias sufridas por los trabajadores y sus familias, con relación a su trabajo.

Afirmamos que estas acciones de los trabajadores fueron espontáneas, porque aún no adquirían la conciencia de que la causa de sus desgracias era el sistema económico burgués, y, por tanto, no se organizaban para exigirle al patrón o patrones las indemnizaciones correspondientes por las enfermedades y accidentes sufridos por los trabajadores en su actividad laboral, y mucho menos tenían la disposición de transformar el orden social capitalista.

Las sociedades mutualistas surgidas a mediados del siglo XVIII en Inglaterra, al paso del tiempo van a ser reconocidas universalmente como antecedentes de la previsión social (clásica) y generadoras de los modernos sistemas de seguridad social.

El Ludismo

Otro movimiento espontáneo de los trabajadores fue el “Ludismo”, el cual fue encabezado por artesanos ingleses del siglo XIX.

Entre 1811 y 1816, se llevaron a cabo varias revueltas de artesanos, motivadas por el hecho de que las nuevas máquinas venían a acabar con su empleo, lo que los llevó a protestar y a realizar acciones encaminadas a la destrucción de máquinas y quema de fábricas, por considerar que las máquinas estaban arruinando la industria artesanal.

Los telares industriales y la máquina de hilar industrial, introducidos durante la Revolución Industrial, fueron una amenaza real para reemplazar a los artesanos con trabajadores menos calificados y con salarios más bajos, dejando sin trabajo a los artesanos.

El nombre de este movimiento, ludismo, al parecer se debe a que Ned Ludd, un joven que supuestamente rompió dos telares en 1779, y cuyo nombre pasó a ser emblemático para los destructores de máquinas.

Al parecer, la destrucción de las máquinas, según el historiador Malcom L. Thomis, fue sólo un mecanismo que los trabajadores utilizaron para aumentar la presión sobre los empleadores, para debilitar a los trabajadores peor pagados que competían con ellos, y para crear solidaridad entre trabajadores.

Las Trade Unión

Frente a la pobreza y miseria de la clase trabajadora a causa de la explotación capitalista los trabajadores se vieron en la necesidad de organizarse, de formar asociaciones o sindicatos (Trade Unión), para poder enfrentar a la burguesía, exigiéndoles mejores condiciones de vida y de trabajo.

Los antecedentes más inmediatos de los sindicatos podemos encontrarlos en los gremios medievales en los cuales se agrupaban los artesanos de determinados oficios (zapateros, carpinteros, panaderos, sastres, etcétera).

Las primeras asociaciones de trabajadores asalariados surgieron en Inglaterra a finales del siglo XVIII. El objetivo de éstas, fue lograr mejoras laborales y salariales, así como operar cajas de resistencia para protegerse en casos de fallecimiento, enfermedad, desempleo o huelga.

Pese a que se emitieron leyes(1) prohibiendo la creación de asociaciones y corporaciones gremiales de todo tipo, los trabajadores, frente a los abusos de los empresarios por las jornadas de trabajo prolongadas, el empleo infantil, las mujeres mal remuneradas, fábricas insalubres, hacinamiento, despidos y accidentes de trabajo sin indemnización, etcétera, los empujó a seguir luchando y organizarse en sindicatos. Es así como vemos aparecer en Europa las primeras organizaciones sindicales de trabajadores:

  • En 1829, el obrero irlandés John Doherty fundó la Gran Unión de los Hiladores y Tejedores a Destajo de Gran Bretaña y la primera central sindical de todos los oficios de la historia, la Asociación Nacional para la Protección del Trabajo, que agrupaba a 150 sindicatos con 100,000 miembros. Editó el histórico periódico obrero: “La Voz del Pueblo”.
  • En Francia, con la revolución de 1848, las reivindicaciones del derecho a asociarse y de la jornada laboral de diez horas alcanzaron su apogeo.
  • La Asociación de Trabajadores de Inglaterra, en 1838, elaboró la carta del Pueblo, exigiendo el voto universal y secreto.
  • En Alemania, en 1863, se forma la Asociación General de Trabajadores Alemanes.
  • En España, la Unión General de Trabajadores (UGT), en 1888.
  • En Francia, la Conféderation Générale du Travail (CGT), en 1895.
  • En Estados Unidos, el American Federation of Labor (AFL), en 1886.
  • En Inglaterra se funda el Trade Unión Congress (TUC).
  • En 1884 se reconocen los sindicatos obreros en Francia. Es en Lyon, precisamente, donde en 1886 se crea la Federación Nacional de Sindicatos y grupos cooperativos (FNS).
  • En 1895, la FNS francesa se transforma en la Conféderation Genérale du Travail (CGT).
  • En los años 1850 el movimiento sindical se extiende por Europa y se crean sindicatos en Portugal, Bélgica y Alemania.

El Cartismo

Fue un movimiento popular radical llevado a cabo en Inglaterra de 1838 a 1848, en el que los obreros, por primera vez, pasan a la lucha política al demandar del Estado el sufragio universal, con el propósito de conquistar la igualdad de derechos para todos los ciudadanos. Esta lucha de la clase obrera tiene sus causas en los cambios que se dieron por la Revolución industrial, la coyuntura económica, así como las leyes promulgadas por el parlamento.

El Cartismo fue un movimiento de los trabajadores de carácter político, y su nombre se debe a la Carta del Pueblo (respaldada por un millón de firmas), enviada al parlamento inglés en 1838 con el propósito de conquistar el sufragio universal, para que los trabajadores pudieran enviar al parlamento a diputados de los trabajadores, a efecto de que éstos legislaran en materia laboral y en beneficio del pueblo en general.

Las peticiones plasmadas en la carta son las siguientes:

  1. Sufragio universal masculino (a los hombres mayores de 21 años, sin antecedentes penales);
  2. Voto secreto;
  3. Sueldo anual para los diputados que posibiliten a los trabajadores el ejercicio de la política;
  4. Elecciones anuales al parlamento que, aunque pudieran generar inestabilidad, evitaría el soborno;
  5. La participación de los obreros en el Parlamento mediante la abolición del requisito de propiedad para asistir al mismo; y
  6. Establecimientos de circunscripciones iguales, que aseguren la misma representación al mismo número de votantes.

Aunque el movimiento no consiguió imponer todas sus demandas y paulatinamente fue perdiendo fuerza, bastantes de ellas, como la jornada de trabajo de 10 horas, fueron elevadas a la categoría de leyes y constituye un primer ensayo de organización política obrera.

Los defensores del cartismo pensaban que cuando los trabajadores alcanzaran el poder político podrían adecuar las leyes a sus intereses de clase. Aunque el movimiento del cartismo no logró conquistar la solución a sus demandas, tampoco se puede considerar como un fracaso, pues se trató de una experiencia importante para la clase trabajadora que a partir de este momento comenzará a exigir mejores condiciones. Además, el movimiento dio origen al surgimiento de nuevas ideologías: el socialismo, el cooperativismo, el comunismo.

La Primera Internacional

La primera Internacional (Asociación Internacional del Trabajo AIT) creada en Londres en 1864, nace como respuesta a la explotación que sufren los trabajadores a consecuencia de la Revolución Industrial. Su tarea principal era la organización política del proletariado en Europa y el resto del mundo, así como un foro para examinar problemas en común y proponer líneas de acción con el objetivo central de lograr instaurar un orden social más justo e igualitario luchando contra el capitalismo.

Podríamos decir que la Asociación Internacional del Trabajo (AIT) tiene sus antecedentes en la clandestina Liga de los Proscritos creada en 1834 por uno de los grupos más activos de oficiales artesanos alemanes, exiliados en París, con el propósito de liberar a Alemania de la servidumbre y de crear, en la medida de lo posible, un Estado en donde no tenga cabida la miseria y la esclavitud.

En 1836, por iniciativa de Karl Schapper (un exiliado alemán) la liga cambió de nombre por Liga de los Justos, teniendo como objetivos fundamentales la solución a la cuestión social. Este objetivo fue precisado en 1848 al afirmar que la Liga “aspiraba a la redención de la humanidad y a la realización de los principios contenidos en los derechos del hombre y del ciudadano”.

A mediados de la década de 1840 se incorporan a la Liga otros dos exiliados alemanes: Karl Marx y Friedrich Engels. En junio de 1847 se celebró un Congreso en Londres en el que se aprobó la integración del Comité en la Liga y el cambio del nombre de ésta que pasó a llamarse Liga Comunista, la cual existió de 1847 a 1852. En ese congreso se encargó a Marx y Engels redactar un programa de lucha para la Liga: el “El Manifiesto Comunista”.

Durante algunos años el movimiento de los trabajadores recibió la influencia de diversos ideólogos que se ocuparon de estudiar e investigar la situación de los trabajadores, entre ellos estaban Friedrich Engels, que escribió La situación de la clase obrera en Inglaterra, basándose en los datos y la convivencia con el movimiento “cartista”.

A partir de la década de 1840, los alemanes Karl Marx y Friedrich Engels se instalan en Inglaterra y darán origen a un particular pensamiento obrero, el marxismo, o socialismo científico, que será seguido en todo el mundo. Contemporáneamente el ruso Mijaíl Bakunin y el francés Pierre-Joseph Proudhon, sientan las bases del anarquismo(2).

En 1848 se extienden por toda Europa una serie de movimientos revolucionarios que tienen especial importancia en Inglaterra y Francia; en ellos se hacen exigencias tanto de carácter político como social, proponiendo la protección de los intereses de los trabajadores y el derecho al trabajo. A esos movimientos se refieren Marx y Engels en el Manifiesto Comunista, publicado ese mismo año.

La I Internacional fue considerada como uno de los factores que condujeron a la creación de la Comuna de París en 1871. Aunque esta idea es disputada, Marx elaboró un escrito en relación con la defensa de la Comuna: “La Guerra Civil en Francia”, en 1871.

Al interior de la Asociación Internacional del Trabajo se dio una lucha ideológica por diferencias programáticas, entre Marx y Bakunin (partidario del anarquismo colectivista). Lucha que llevó a la escisión de ambos sectores, pues mientras los marxistas eran partidarios de una Internacional de partidos obreros fuertemente centralizados, con un programa mínimo basado en la lucha por conquistas sociales y laborales concretas, y uno de máximo basado en la lucha por la revolución social a través de la conquista del poder del Estado, mientras que los anarquistas postulaban un modelo revolucionario basado en la asociación asociativa-cooperativa (federalismo) que pregona el poder de la decisión por medio del consenso.

En 1872, el Consejo General de la AIT se traslada a Nueva York, disolviéndose oficialmente en 1876.

La Segunda Internacional

En 1889 se funda la Segunda Internacional, en cuyo primer congreso, celebrado en París el 14 de Julio, en el que participa F. Engels y, a propuesta de éste, se declara al 1º de mayo como Día Internacional de los Trabajadores en conmemoración de los 5 huelguistas ejecutados en mayo de 1886 en Chicago.

En 1895 la FNS francesa se transforma en la Confederación General de Trabajadores (CGT); en 1899 se firma en Suecia el primer pacto social entre empresarios y sindicatos.

Desde fines del siglo XIX, en la medida que se fue conquistando el voto universal y secreto, y la posibilidad de que representantes de los trabajadores y partidos obreros accedieran a los parlamentos e incluso obtener el triunfo electoral en un país, el movimiento obrero toma características nacionales. En este sentido la clase obrera de cada país tiene su propia historia sindical.

Al comenzar la Primera Guerra Mundial en 1914, la Segunda Internacional(3) se va a fracturar, dividiendo a sus integrantes en dos corrientes: los socialistas reformistas y los revolucionarios. Los primeros, los reformistas, apoyaban el esfuerzo bélico de sus respectivos gobiernos al entrar estos en guerra; los segundos, los revolucionarios, se opusieron al conflicto por considerarlo “útil sólo para la burguesía”, y contrario a los intereses del proletariado, y acordaron que, en vez de ir a la guerra, los obreros, en sus países, deberían luchar con todos los medios a su alcance para lograr el hundimiento de la dominación capitalista de clase.

Es así como esta Internacional termina en 1914 con un papel vergonzante de su máximo dirigente Carlos Kautsky, al pasarse abiertamente del lado de la burguesía.

La Tercera Internacional

En 1914, con la Primera Guerra Mundial, al producirse la fractura de la Segunda Internacional, por el hecho de que los socialistas reformistas se dejaron llevar por el chovinismo de guerra y haber descartado el internacionalismo que debía distinguir a los partidos socialistas, los grupos socialistas revolucionarios celebraron la conferencia Zimmerwald en septiembre de 1915 y luego la Conferencia de Kienthal en abril de 1916, ambas en la neutral Suiza. En estas conferencias las organizaciones revolucionarias manifestaron su ruptura con la Internacional Socialista y se convirtieron en la Base de la III Internacional, construida por los partidos socialistas que se habían opuesto a la Primera Guerra Mundial.

La “Tercera Internacional” fue fundada como Internacional Comunista en marzo de 1919 en Moscú, con el proyecto de romper definitivamente con los elementos reformistas que, a juicio de los socialistas revolucionarios, habían traicionado a la clase trabajadora y provocado la bancarrota moral de la Segunda Internacional. La debilidad de los partidos socialistas, tras el fin de la guerra en 1918, y el hecho de que los bolcheviques rusos, ya hubieran empezado su propia revolución de modo exitoso, determinó que los socialistas revolucionarios eligieran Petrogrado como su primera sede.

La Cuarta Internacional

La IV Internacional fue una organización internacional de partidos comunistas seguidores de las ideas de León Trotski, quien fue además su principal dirigente. Fue fundada en un congreso de delegados en Perigny, París, el 3 de septiembre de 1938, que aprobó el Programa de Transición. La IV Internacional se consideraba heredera de todas las internacionales obreras, pero su modelo organizativo y programa político se basa en los cuatro primeros congresos de la III Internacional. La IV Internacional quedó debilitada tras el asesinato de Trotski en 1940 y quedó disuelta tras una serie de escisiones en 1953 y 1963. Desde entonces, múltiples organizaciones se consideran herederas de la IV Internacional.

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  1. La legislación inglesa, siguiendo el ejemplo de Francia, que en 1791 implantó la Ley Chapelier, que consagraba la libertad de empresa y proscribía las asociaciones y corporaciones gremiales de todo tipo.
  1. Bakunin, Mijaíl Alexándrovich (1814-1876) Ideólogo del anarquismo; actuó en la I Internacional como enemigo rabioso del marxismo; en el congreso de la Haya, en 1872, fue expulsado de la I Internacional por sus actividades escisionistas: organizó al seno de la Internacional la Alianza de la Democracia Socialista. Proudhon, Pierre-Joseph (1809-1865). Publicista, economista y sociólogo francés (ideólogo de la pequeña burguesía). Criticaba la gran propiedad capitalista, pero soñaba con perpetuar la pequeña propiedad privada; rechazó la lucha de clases, la revolución proletaria y la dictadura del proletariado, y, como anarquista que era, negaba la necesidad del Estado.
  2. Kautsky, Carlos (1854-1938) líder de la socialdemocracia alemana y máximo dirigente de la II Internacional, traicionó al proletariado al pasarse a lado de la burguesía al estallar la guerra, traicionando los acuerdos del “El Congreso Socialista Internacional de Stuttgart, celebrado entre el 18 y 24 de agosto de 1907, y el manifiesto del Congreso Socialista Internacional Extraordinario, celebrado en Basilea el 24 y 25 de noviembre de 1912”. Que en términos generales planteaban que “en caso de que la guerra sea desembocada, los obreros de los distintos países deben procurar…con todos los medios aprovechar la crisis económica y política provocada por la guerra para agitar a las masas populares y acelerar el hundimiento de la dominación capitalista de clase”. En vez de ser consecuente con estos acuerdos, que había firmado, cuando estalló la guerra hizo un llamado al pueblo (los trabajadores) a tomar las armas para defender “la patria”, pasando a la historia como un social chovinista y un renegado.

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