por Antonio Tovar León
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Introducción
El tema que nos ocupa en esta ponencia formativa de Construyendo Conciencias es acerca del Estado, esperando que, al término de ésta, quede clara la concepción del Estado y su naturaleza.
Ahora bien, al iniciar el estudio del Estado, no podemos dejar de señalar las dificultades que ello implica, sobre todo cuando no se tienen nociones de las materias que lo tratan —el Derecho, la Ciencia Política, la Sociología y la Filosofía— e incluso, podemos afirmar que hay personas que, a pesar de haber estudiado las materias mencionadas, no pueden dar una concepción clara de lo que es el Estado, y mucho menos comprender su naturaleza.
Entender la concepción del Estado y su naturaleza no es algo fácil y sencillo, tiene sus dificultades, como cualquier otra ciencia o disciplina, lo cual no significa que sea imposible comprenderla. Con voluntad, esfuerzo y disciplina se podrá comprender perfectamente qué es el Estado y en qué momento surge.
Antes de entrar a abordar el tema, a manera de introducción, consideramos necesario reflexionar sobre los problemas que se presentan en cualquier sociedad contemporánea, y que además afectan, de una u otra manera, a la mayoría de su población, sobre todo a los más pobres, a los trabajadores del campo y la ciudad.
Si nos detenemos un momento a observar la sociedad actual en que vivimos, podemos percatarnos, a simple vista, de que hay toda una serie de problemas tales como la pobreza, el desempleo, los bajos salarios, la inseguridad, la corrupción, la impunidad, la insuficiencia y la mala calidad de hospitales y escuelas para atender la salud y educación de la población, los malos gobiernos, los fraudes electorales, etcétera.
En 2024, el 29.6% de la población mexicana vivía en situación de pobreza, lo que se traduce en 38.5 millones de personas, representando una disminución significativa respecto a años anteriores. Sin embargo, 44.5 millones de personas aún carecen de acceso a servicios de salud, una de las principales carencias sociales.

Ante estos problemas que afectan a la mayoría de la población, sobre todo a los más pobres, las preguntas obligadas que nos hacemos son:
- ¿Por qué suceden estas cosas?
- ¿Por qué el pueblo soporta tanta iniquidad?
- ¿Cómo es posible que unos cuantos hombres de “negocios” dominen y exploten a toda una nación?
- ¿Por qué el pueblo no reacciona frente a la injusticia?
Responder a las anteriores preguntas no es algo sencillo, pero generalmente existen dos razones para tratar de explicar la opresión y explotación del pueblo: en primer lugar, porque la organización y el poder se encuentran en manos de la clase capitalista y, en segundo lugar, porque la burguesía es dueña aún hasta de la mente de millones de pobres.
Para esto, el medio más seguro del que se vale la clase capitalista para explotar y reprimir a los trabajadores es la organización estatal.
¿Qué es la organización estatal?
Cuando hablamos de organización estatal, no podemos dejar de señalar que existen varias teorías acerca del Estado, así como las diversas funciones que cumple dentro de la sociedad y al exterior de la misma.
Entre estas teorías podemos mencionar las siguientes:
- Teoría del Contractualismo (liberalismo). Estos autores sostienen que el Estado surge a partir de un acuerdo o contrato entre las personas, asentadas en un determinado espacio geográfico, para garantizar la protección de sus libertades y derechos, limitando el poder del gobierno a través de la ley.
- Teoría Marxista (C. Marx y F. Engels) Consideran al Estado como un poder en manos de la clase dominante —dueña de los medios de producción—, el cual utilizan como instrumento de represión para someter y explotar a la clase trabajadora —carente de medios de producción—.
- Teoría Republicana Orgánica. Concibe al Estado como una organización que busca el bien común y la integración de la comunidad en la que la voluntad ciudadana se expresa a través de las instituciones.
- Teoría Desarrollista. Centra su atención en el papel del Estado para fomentar el desarrollo económico y social, adaptándose a las necesidades específicas de cada nación.
En función de las teorías anteriores se habla del Estado democrático, el Estado como instrumento de dominación, el Estado corporativo, el Estado totalitario, etcétera. Las teorías liberales sobre el Estado, señalan, en términos generales, las diversas funciones que el Estado asume para regular la vida en sociedad:
- Defensa: Protección del territorio y la soberanía nacional.
- Seguridad: Mantenimiento del orden interno.
- Justicia: Administración y aplicación de las leyes.
- Relaciones Exteriores: Representación del país en la esfera internacional.
- Administración Pública: Provisión de servicios y gestión del gobierno.
En esta ponencia no nos vamos a detener a analizar en detalle cada una de estas teorías para hacerle las críticas necesarias. Lo que sí debemos decir es que algunas de las teorías anteriores lejos de aclarar la verdadera naturaleza del Estado y su función dentro de la sociedad, ocultan el carácter clasista del Estado, y, por tanto, su función de instrumento de represión de la clase social, dueña de los medios de producción, sobre la clase social carente de los medios de vida, es decir de la clase trabajadora.
Las concepciones del Estado
Las concepciones que se tienen sobre el Estado son variadas, pero en términos generales podemos englobarlas en dos:
LA JURÍDICA. Se refiere a una estructura institucional y soberana, es decir, al Estado se le ve como como una organización política y jurídica, que está integrada por los elementos de territorio, población, gobierno y soberanía, y que, además, tiene y ejerce el monopolio de la violencia “legítima”, sustentado en una estructura jurídica (leyes) y una burocracia (administrativa, legislativa y judicial).

LA SOCIOLÓGICA. Ve al Estado como instrumento de dominación de una clase sobre otra, es decir, el Estado en manos de la clase social dueña de los medios de producción lo utiliza para someter y explotar a los trabajadores del campo y la ciudad, a la clase social carente de medios de vida (medios de producción).
El Estado es un órgano de dominación de clases, un órgano de opresión de una clase por otra, es la creación del orden que legaliza y afianza esta opresión, amortiguando la lucha de clases.
El proletariado solo necesita al Estado temporalmente. Nosotros no discrepamos en modo alguno con los anarquistas en cuanto al problema de la abolición del Estado como meta final.

Lo que afirmamos es que para alcanzar esta meta es necesario el empleo temporal de las armas, de los medios del poder del Estado para emplearlos contra los explotadores. Para destruir las clases es necesario la dictadura temporal de la clase oprimida.
Cuando se analizan por separado los conceptos anteriores del Estado, pareciera que son opuestos uno del otro. Por el contrario, si se analizan conjuntamente podemos ver que se complementan. Así, por ejemplo, cuando se afirma que el Estado es una organización política y jurídica que busca mantener el orden en un determinado país, a toda esa organización, a través de un proceso de abstracción, le damos el nombre de poder, el cual está diseñado para privilegiar y proteger los intereses de la clase social dueña de los medios de producción, y someter y explotar a la clase social carente de medios de producción, a la clase trabajadora.
En la presente ponencia nos vamos a enfocar al análisis del Estado y su función dentro de la sociedad a partir de su naturaleza clasista.
¿Qué es el Estado?
El Estado es el instrumento de dominación ideológica y material que utilizan los capitalistas para explotar y someter al pueblo. Esta maquinaria, en manos del poder económico y político, está integrada por la educación de estado, la religión de estado, la prensa de estado y todos los demás medios y aditamentos coercitivos.

A través de la Educación de Estado se busca instruir a la mayoría del pueblo trabajador para que sean un “engrane” más dentro de la maquinaria productiva capitalista, no se educa al pueblo para formarse una conciencia crítica de la realidad, ni mucho menos para cuestionar el orden social capitalista.

Con la Religión de Estado se pretende crear y alimentar, en el pueblo, un espíritu conformista de docilidad y resignación frente a la pobreza y la injusticia a causa de la explotación capitalista y la opresión de los malos gobiernos.
Con la Prensa de Estado se ensalza toda iniciativa de ley del gobierno, se enaltecen las obras estructurales al servicio del gran capital para fomentar la inversión y el desarrollo industrial y se glorifica el orden social capitalista, y en contraposición a esto, dicha prensa, vitupera y lincha mediáticamente a toda persona o grupo social que se atreva a alzar la voz para denunciar, públicamente, los malos manejos del gobierno de las contribuciones del pueblo, de señalar a “empresarios”, amigos o familiares del gobierno, que se han enriquecido de manera ilícita y al amparo del poder público.
No obstante, al contar con un aparato de dominación ideológica, a la burguesía no le basta éste, pues hay muchas personas, hombres y mujeres, luchadores sociales, íntegros y dignos, que no son presa fácil del engaño y la manipulación, que no se tragan el cuento del gobierno, que pretende hacernos creer que vivimos en una democracia y un estado de derecho.

Cuando dichos medios ideológicos fallan, el Estado capitalista no vacila en echar mano de la fuerza pública, para reprimir y ahogar toda protesta o manifestación social que atente contra “el orden burgués y la paz social”, para eso se vale de los granaderos, la policía, el ejército, las cárceles, los tribunales y todos los demás medios coercitivos, con los cuales somete y castiga a los “inconformes”, a los “agitadores”, a los que “desestabilizan el orden y la paz social”.
El Estado es la “maquinaria” de represión, de la que se sirven las clases dominantes para seguir manteniendo todo sistema de explotación de los trabajadores.

Así, por ejemplo, en el mundo antiguo lo utilizaron los esclavistas para someter y explotar a los esclavos; a causa de la explotación del trabajo de los esclavos el mundo antiguo alcanzó su máximo esplendor: florecieron las matemáticas, la medicina, la arquitectura, la filosofía, la poesía, la escultura, y sobre cientos de miles de huesos de esclavos se edificaron las grandes ciudades de Roma y Grecia.

En la edad Media los señores feudales se valieron del Estado para explotar a los campesinos siervos, y gracias a esa explotación es como la aristocracia —reyes, condes, duques, marqueses, obispos, arzobispos— pudieron vivir en la opulencia y con lujos, protegidos en sus palacios y castillos, rodeados de un ejército de palaciegos.

En la actual sociedad capitalista el Estado no ha desaparecido, simplemente se ha modernizado y perfeccionado, de tal suerte que hasta permite la participación del pueblo en la elección del gobierno que conduce las riendas de dicho Estado.
Es en la república burguesa el escenario en donde se librará la batalla definitiva entre la burguesía y el proletariado.
Como se podrá ver, el Estado tiene un carácter clasista, y al amparo de este aparato de represión es como se ha organizado la sociedad, a lo largo de toda la civilización, es por esta razón que nos parece tan común y natural la existencia del Estado. Sin embargo, el Estado no siempre ha existido, pues hubo una época de la humanidad en la que ésta se las arregló sin él. Es por eso que debemos analizar en qué momento surge el Estado, qué fue lo que le dio origen. El conocer este proceso nos permitirá contar con argumentos para refutar, de manera objetiva, las tendencias conciliadoras de las clases sociales y las corrientes políticas que promueven la humanización del capitalismo.

Antes de comenzar el análisis del origen del Estado, sería conveniente mencionar que hay una infinidad de investigadores que abordan el tema del Estado, desde diversos ángulos, sobre todo los jurisconsultos. Pero si no es que todos, sí la mayoría, lo hacen tomando como punto de referencia las concepciones que de él tenían los filósofos griegos de la época clásica.
Así, por ejemplo, Platón, desarrollando la idea original de Sócrates, en su libro La República o de lo Justo, señala como forma de organización social perfecta la “República de los filósofos”, en la cual el gobierno se deposita en lo más selecto de los ancianos, con el fin de unir a la prudencia, la energía y el celo por el bien público, así como resistir a toda clase de tentaciones.

Los gobernantes en la República deben ser filósofos, pues sólo ellos pueden amar con pasión la ciencia.
La defensa del Estado debe estar a cargo de los guerreros, cuyas cualidades únicas son la fortaleza y la valentía, pero a cambio de esto se les sometía a un comunismo tan riguroso como ingenuo, pues no se les permitía tener bienes propios, todo era común incluyendo las mujeres y los hijos. La producción corría a cargo de los agricultores y artesanos.
En esta República, Platón admite la movilidad de los sectores, por eso era importante analizar, desde el nacimiento, a los niños para ver sus cualidades y así educarlos ya sea en las artes de la guerra, la agricultura, los oficios a las magistraturas, independientemente de su origen.
Platón está convencido que esta forma de gobierno sólo existe en el pensamiento, en cambio en la realidad existen formas de gobierno, que son la corrupción del Estado perfecto de la República, y los enumera de acuerdo como se alejan del ideal: la timocracia, la oligarquía, la democracia y la tiranía.
A diferencia de Platón, Aristóteles no concibe al Estado como una construcción ideal, por el contrario, lo explica como práctica natural, es decir, el Estado tiene un origen natural.

El Estado empieza a formarse con la más elemental de las asociaciones: la doméstica, la cual se forma con la unión de dos personas, el hombre y la mujer, y que se ve aumentada con el nacimiento de los hijos y, entonces, queda constituida la familia.
Más tarde las familias se unen, ya no instigadas por el instinto, sino por la necesidad, y al ocurrir esto, se forma la aldea.
“La primera asociación de familias basada en la conveniencia y la utilidad común, es la aldea”.
Pero es necesario dar un paso más para llegar al Estado: la asociación de varias aldeas o poblados constituyen una ciudad (polis) perfecta, que posee los medios de bastarse a sí misma y ha alcanzado el fin para el cual se constituyó: “nació de la necesidad de vivir y existe para vivir feliz”.
Para Aristóteles no importa quien gobierne: uno, varios o la multitud. Lo que debe importar es cómo se ejerce el gobierno, es así como establece la división de las formas de gobierno en puras e impuras.
Así, por ejemplo, establece como formas de gobierno puras: la realeza (monarquía) que es el gobierno de uno y tiene por objeto el interés general; la aristocracia es el gobierno de unos cuantos, bien por estar la autoridad en manos de las personas más distinguidas, bien por usarlas éstas en beneficio del Estado y de los miembros del mismo; la república en la que gobierna la multitud en el sentido del interés general.
Las formas de gobierno impuras son: la tiranía que es el gobierno del monarca sin otro objeto que el propio interés del rey; la oligarquía que no atiende más que al interés de los ricos; la demagogia que se preocupa únicamente por el interés de los pobres.
De igual manera debemos decir que durante muchos años se ha publicado una enorme cantidad de literatura, en la que se aborda el tema del Estado, pues siempre ha estado presente en la mente de los pensadores, la preocupación de cual es y debe ser la mejor forma de organizar políticamente una sociedad. No obstante, esto, pocos son los que abordan el tema desde la concepción materialista de la historia, y es, precisamente, desde esta óptica, que trataremos el análisis del Estado.
En el análisis, acerca del Estado, nos será de gran utilidad la obra de Federico Engels “El Origen de la Familia, la Propiedad Privada y el Estado”, principalmente los capítulos I y IX.
A continuación, presentamos un esquema y un resumen de los capítulos mencionados:
ESTADIOS PREHISTÓRICOS DE CULTURA
—F.Engels
El antropólgo Lewis Henry Morgan (1818–1881), fue el primero que con conocimiento de causa trató de introducir un orden preciso en la prehistoria de la humanidad…

De las tres épocas principales —salvajismo, barbarie, civilización— sólo se ocupa…de las dos primeras y del paso a la tercera. Subdivide cada una de estas dos épocas (salvajismo y barbarie) en los estadios inferior, medio y superior, según los progresos obtenidos en la producción de los medios de existencia…
SALVAJISMO: ECONOMÍA DE APROPIACIÓN
Estadio inferior. Infancia del género humano, los hombres permanecían aún en los bosques y se alimentaban de frutos, nueces y raíces; el principal progreso de esta época es la formación de un lenguaje articulado.
Estadio medio. Comienza con el empleo del pescado como alimento y el uso del fuego. Con la invención de las primeras armas, la maza y la lanza, la caza llegó a ser un alimento supletorio ocasional.
Estadio superior. Comienza con la invención del arco y la flecha, gracias a los cuales llega la caza a ser un alimento regular.
BARBARIE: ECONOMÍA DE APROPIACIÓN
Estadio inferior. Empieza con la introducción de la alfarería.
Estadio medio. En el Este, comienza con la domesticación de animales, y en el Oeste, con el cultivo de las hortalizas por medio del riego y con el empleo de adobes y de la piedra para la construcción.
Estadio superior. Comienza con la fundición del mineral de hierro, y pasa al estadio de la civilización con el invento de la escritura alfabética.
n los poemas homéricos, principalmente en la Ilíada, aparece la época más floreciente del estadio superior de la barbarie… La herencia de los griegos que llevaron a la civilización la constituyen:instrumentos de hierro perfeccionados, los fuelles de la fragua, el molino de brazo, la rueda de alfarero, la preparación del aceite y del vino, el labrado de los metales elevado a la categoría de arte, la carreta y el carro de guerra, la construcción de barcos con tablones y vigas, los comienzos de la arquitectura como arte, las ciudades amuralladas con torres y almenas, las epopeyas homéricas y toda la mitología.
Nacida la gens en el estadio medio y desarrollada en el estadio superior del salvajismo… alcanzó su época más floreciente en el estadio inferior de la barbarie.
…Una tribu se divide en varias gens; por lo común en dos; al aumentar la población, cada una de estas gens primitivas se segmenta en varias gens hijas, para las cuales la gens madre aparece como fratría; la tribu misma se subdivide en varias tribus…
En el interior (de la gens), no existe aún diferencia entre derechos y deberes; para el indio no existe el problema de saber si es un derecho o es un deber tomar parte en los negocios sociales, sumarse a una venganza de sangre o aceptar una compensación…
La división del trabajo es en absoluto espontánea: sólo existe entre dos sexos. El hombre va a la guerra, se dedica a la caza y a la pesca, procura las materias primas para el alimento y produce los objetos necesarios para dicho propósito. La mujer cuida de la casa, prepara la comida y hace los vestidos; guisa, hila y cose. Cada uno es el amo en su dominio…
La economía doméstica es comunista, común para varias y a menudo para muchas familias. Lo que se hace y se utiliza en común es de propiedad común: la casa, los huertos, las canoas. Aquí, y sólo aquí, es donde existe realmente “la propiedad fruto del trabajo personal”, que los jurisconsultos y los economistas atribuyen a la sociedad civilizada…
Pero no en todas partes se detuvieron los hombres en esta etapa. En Asia encontraron animales que se dejaron primero domesticar y después criar… —los arios, los semitas y quizás los turanios—, hicieron de la domesticación y después de la cría y cuidado del ganado su principal ocupación. Las tribus de pastores se destacaron del resto de la masa de los bárbaros.
Esta fue la primera gran división social del trabajo…Tenían la ventaja sobre ellos de poseer más leche, productos lácteos y carne; además, disponían de pieles, lanas, pelo de cabra, así como de hilos y tejidos…Así fue posible, por primera vez, establecer un intercambio regular de productos…En los estadios anteriores no pudo haber sino cambios accidentales…
Al principio el cambio se hizo de tribu a tribu, por medio de los jefes de las gens; pero cuando los rebaños empezaron poco a poco a ser propiedad privada, el cambio entre individuos fue predominando más y más y acabó por ser la forma única. El principal artículo que las tribus de pastores ofrecían a cambio a sus vecinos era el ganado…
Pero, si al principio se recolectó el grano para el ganado, no tardó en llegar a ser también un alimento para el hombre. La tierra cultivada continuó siendo propiedad de la tribu y se entregaba en usufructo primero a la gens, después a las comunidades de familias y, por último, a los individuos. Estos debieron tener ciertos derechos de posesión, pero nada más.
Entre los descubrimientos industriales de ese estadio, hay dos importantísimos. El primero es el telar y el segundo, la fundición de minerales y el labrado de los metales…el bronce suministraba instrumentos y armas… El oro y la plata comenzaron a emplearse en alhajas y adornos…
A consecuencia del desarrollo de todos los ramos de la producción —ganadería, agricultura, oficios manuales domésticos—, la fuerza de trabajo del hombre iba haciéndose capaz de crear más productos que los necesarios para su sostenimiento… aumentó la suma de trabajo que correspondía diariamente a cada miembro de la gens… Era ya conveniente conseguir más fuerza de trabajo y la guerra la suministró… De la primera gran división social del trabajo nació la primera escisión de la sociedad en dos clases: señores y esclavos, explotadores y explotados.
Los rebaños constituían la nueva industria; su domesticación al principio y su cuidado después, eran obra del hombre. Por eso el ganado le pertenecía, así como las mercancías y los esclavos que obtenía a cambio de él. Todo el excedente que dejaba ahora la producción pertenecía al hombre; la mujer participaba en su consumo, pero no tenía ninguna participación en su propiedad.
Esto demuestra ya que la emancipación de la mujer y su igualdad con el hombre son y seguirán siendo imposibles mientras permanezca excluida del trabajo productivo social y confinada dentro del trabajo doméstico, que es un trabajo privado.
En el estadio superior… la edad de la espada de hierro, pero también del arado y del hacha de hierro… se hizo posible la agricultura en grandes áreas y el desmonte de las más extensas comarcas selváticas… La riqueza aumentaba con rapidez, pero bajo la forma de riqueza individual; el arte de tejer, el labrado de los metales y los otros oficios, cada vez más especializados, dieron una variedad y una perfección creciente a la producción; la agricultura empezó a suministrar, además de grano, legumbres y frutas, aceite y vino… Un trabajo tan variado no podía ser ya cumplido por un solo individuo y se produjo la segunda gran división social del trabajo: los oficios se separaron de la agricultura.
Al escindirse la producción en dos ramas principales —la agricultura y los oficios manuales—, nació la producción directa para el cambio, la producción mercantil, y, con ella, el comercio, no sólo en el interior de las fronteras de la tribu, sino también por mar.
La creciente densidad de la población requirió lazos más estrechos en el interior y frente al exterior; la confederación de tribus consanguíneas llegó a ser en todas partes una necesidad… El jefe militar del pueblo —Rex, basileus, thiudans— llegó a ser un funcionario indispensable y permanente. La asamblea del pueblo se creó allí donde aún no existía.
El jefe militar, el consejo y la asamblea del pueblo constituían los órganos de la democracia militar de la sociedad gentilicia… Los bienes de los vecinos excitaban la codicia de los pueblos… y el saqueo les parecía más fácil y hasta más honroso que el trabajo productivo… La guerra se libraba ahora sin más propósito que el saqueo y se convirtió en una industria permanente.
La civilización consolida y aumenta todas estas divisiones del trabajo ya existentes…y añade una tercera división del trabajo, los mercaderes… Ahora aparece por primera vez una clase que, sin tomar la menor parte en la producción, conquista su dirección general y avasalla económicamente a los productores; una clase que se convierte en el intermediario indispensable entre cada dos productores y los explota a ambos.
Con la naciente clase de los mercaderes apareció el dinero metálico, la moneda acuñada, nuevo medio para que el no productor dominara al productor y a su producción… Quién la poseía (la mercancía dinero) era dueño del mundo de la producción… De entonces para acá, nunca se ha manifestado el poder del dinero con tal brutalidad… Después de la compra de mercancías por dinero, vinieron los préstamos y con ellos el interés y la usura.
Junto a la riqueza en mercancías y en esclavos, junto a la fortuna en dinero, apareció también la riqueza territorial… El suelo podía ahora convertirse en una mercancía susceptible de ser vendida o pignorada…
Así, junto a la extensión del comercio, junto al dinero y la usura, junto a la propiedad territorial y la hipoteca, progresaron rápidamente la concentración y centralización de la fortuna en manos de una clase poco numerosa, lo que fue acompañado del empobrecimiento de las masas y del aumento numérico de los pobres. La nueva aristocracia de la riqueza, en todas partes donde no coincidió con la antigua nobleza tribal, acabó por arrinconar a ésta (en Atenas, en Roma y entre los germanos). Y junto con esa división de los hombres libres en clases con arreglo a sus bienes, se produjo, sobre todo en Grecia, un enorme acrecentamiento de esclavos, cuyo trabajo forzado formaba la base de todo el edificio social.
¿Cuál fue la suerte de la gens?
La primera condición de existencia era que los miembros de una gens o de una tribu estuviesen reunidos en un mismo territorio… Ese estado de cosas había concluido hacía ya mucho. En todas partes estaban mezcladas gens y tribus; en todas partes esclavos, clientes y extranjeros vivían entre los ciudadanos… la movilidad y los cambios de residencia (eran muy frecuentes) debido al comercio… los miembros de las uniones gentilicias no podían reunirse ya para resolver sus propios asuntos… Los intereses de los grupos de artesanos… y las necesidades particulares de la ciudad… exigieron organismos nuevos; pero cada uno de esos grupos se componían de personas pertenecientes a las gens, fratrías y tribus más diversas, y hasta de extranjeros. Esos organismos tenían, pues, que formarse necesariamente fuera del régimen gentilicio.
El régimen gentilicio era ya algo caduco. Fue destruido por la división del trabajo, que dividió a la sociedad en clases, y reemplazado por el Estado.
Así pues, el Estado no es de ningún modo un poder impuesto desde fuera a la sociedad; tampoco es “la realidad de la idea moral”, ni “la imagen y la realidad de la razón”, como afirma Hegel.
Es más bien un producto de la sociedad cuando llega a un grado de desarrollo determinado: es la confesión de que esa sociedad se ha enredado en una irremediable contradicción consigo misma y está dividida por antagonismos irreconciliables, que es impotente para conjurar.
Pero a fin de que estos antagonismos, estas clases con intereses económicos en pugna, no se devoren a sí mismas y no consuman a la sociedad en una lucha estéril, se hace necesario un poder situado aparentemente por encima de la sociedad y llamado a amortiguar el choque, a mantenerlo en los límites del “orden”. Y ese poder, nacido de la sociedad, pero que se pone por encima de ella y se divorcia de ella más y más, es el Estado.
Frente a la antigua organización gentilicia, el Estado se caracteriza, en primer lugar, por la agrupación de sus súbditos según divisiones territoriales… se dejó a los ciudadanos ejercer sus derechos y sus deberes sociales donde se hubiesen establecido, independientemente de la gens y de la tribu.
El segundo rasgo característico es la institución de una fuerza pública que ya no es el pueblo armado… esta no está formada sólo por hombres armados, sino también por aditamentos materiales, las cárceles y las instituciones coercitivas de todo género, que la sociedad gentilicia no conocía.
Para sostener en pie esa fuerza pública, se necesitan contribuciones por parte de los ciudadanos del Estado: los impuestos… Con los progresos de la civilización, incluso los impuestos llegan a ser poco; el Estado libra letras sobre el futuro, contrata empréstitos, contrae deudas de Estado.
Dueños de la fuerza pública y del derecho de recaudar los impuestos, los funcionarios, como órganos de la sociedad, aparecen ahora situados por encima de ésta.
El Estado es, por regla general, el Estado de la clase más poderosa, de la clase económicamente determinante, que, con ayuda de él, se convierte también en la clase políticamente dominante, adquiriendo con ello nuevos medios para la represión y la explotación de la clase oprimida.
La República es la única forma de Estado bajo la cual puede darse la batalla última y definitiva entre el proletariado y la burguesía. El día en que el termómetro del sufragio universal marque para los trabajadores el punto de ebullición, ellos sabrán, lo mismo que los capitalistas, lo que deben hacer.
“Por tanto, el Estado no ha existido eternamente. Ha habido sociedades que se las arreglaron sin él, que no tuvieron la menor noción del Estado ni de su poder. Al llegar a cierta fase del desarrollo económico, que estaba ligada necesariamente a la división de la sociedad en clases, esta división hizo del Estado una necesidad. Ahora nos aproximamos con rapidez a una fase de desarrollo de la producción en que la existencia de estas clases no sólo deja de ser una necesidad, sino que se convierte en un obstáculo directo para la producción. Las clases desaparecerán de un modo tan inevitable como surgieron en su tiempo. Con la desaparición de las clases, desaparecerá inevitablemente el Estado. La sociedad, reorganizando de un modo nuevo la producción sobre la base de una asociación libre de productores iguales, enviará toda la máquina del Estado al lugar que entonces le ha de corresponder: al museo de antigüedades, junto a la rueca y el hacha de bronce”.
Federico Engels: El origen de la Familia, la Propiedad Privada y el Estado Capítulos I y IX
CONCLUSIONES
- El Estado es, ante todo, un poder que surge al seno mismo de la sociedad, en el preciso momento en que la sociedad se divide en clases sociales antagónicas e irreconciliables, a causa del surgimiento de la propiedad privada sobre los medios de producción. Precisamente, la existencia del Estado no es más que la confesión de que la sociedad está dividida en clases sociales, con intereses económicos contrarios.
- El Estado se caracteriza en primer lugar por la agrupación de sus súbditos, según divisiones territoriales y en segundo lugar por la institución de una fuerza pública, es decir por la existencia de destacamentos especiales de hombres armados —la policía y el ejército— junto con una burocracia administrativa y un gobierno que conduce las riendas del Estado. Desde luego que mantener este aparato cuesta dinero, por consiguiente, se hace necesario que la población pague impuestos. Es así como las contribuciones del pueblo sirven para mantener funcionando la maquinaria estatal con la que los dueños del capital explotan y someten a toda una nación.
- La organización estatal es la forma en que las distintas sociedades humanas se han constituido a lo largo de toda la civilización. Por esta razón es que, a la mayoría de la población, sobre todo la que carece de una formación política y de conciencia de clase, se le hace tan natural la existencia del Estado, y les cuesta bastante trabajo concebir la idea de una sociedad sin él. Sin embargo, como quedó demostrado en la investigación de Federico Engels, en su obra “El Origen de la Familia la Propiedad Privada y el Estado”, hubo sociedades que se las arreglaron sin el Estado. Las sociedades primitivas de cazadores y recolectores, cuya organización gentilicia tenía por base la comunidad de bienes, no conocieron las clases sociales ni tampoco el Estado, no necesitaron de éste para existir. Por consiguiente, el Estado sólo es posible en sociedades donde existe la propiedad privada sobre los medios de producción y su población está dividida en clases sociales antagónicas.
- Precisamente, todas las revoluciones burguesas llevadas a cabo en Europa, desde mediados del siglo XVIII hasta el siglo XIX, sirvieron para perfeccionar la maquinaria estatal, de tal forma que la república burguesa es la mejor y más segura forma que tienen los capitalistas para gobernar, de ejercer el poder; la que le permite ejercer de mejor manera el control de la sociedad. Las repúblicas democráticas son la mejor forma para que la clase capitalista ejerza, de manera más segura, su poder, aunque sea de manera indirecta. Pero también es en estas repúblicas el escenario en donde se librará la batalla definitiva entre la burguesía y el proletariado. Es por eso que todo movimiento revolucionario del pueblo trabajador debe tener una posición clara frente al Estado burgués. A este respecto el marxismo-leninismo es claro al afirmar que “en la revolución proletaria, los trabajadores al tomar el poder estatal, destruyen, con ello, el Estado como tal e instauran la más amplia democracia de los trabajadores, la dictadura del proletariado.” “La clase trabajadora se valdrá de su dominación política para ir arrancando gradualmente a la burguesía todo el capital para centralizar todos los instrumentos de producción en manos del Estado, es decir, del proletariado organizado como clase dominante, y para aumentar con la mayor rapidez posible la suma de las fuerzas productivas”. Cuando se haya colectivizado todos los medios de producción el Estado se extinguirá.
- La enseñanza que se desprende de lo anterior es que, si los medios de producción son propiedad social, de la colectividad de trabajadores, no existirían las clases sociales y por tanto el Estado no tendría razón de ser.
- Es aquí, en el tema del Estado, en donde se pone de manifiesto la lucha ideológica y política de las vanguardias de las dos clases sociales antagónicas. Por lo que nos debe quedar bastante claro cuál es la función real del Estado burgués y qué actitud debe asumir frente a éste todo partido político que se precie de ser el instrumento de lucha del pueblo trabajador.
- No nos extraña, en lo más mínimo, que los ideólogos burgueses pretendan hacer creer a la población que la función del Estado es mantener el orden y la paz en la sociedad. Lo que debe preocuparnos es que algunos políticos y dirigentes que se asumen de izquierda manifiesten abiertamente actitudes pequeñoburguesas al pretender atribuirle al Estado funciones conciliadoras. Estos políticos, reconocidos por el pueblo como sus líderes y defensores, están convencidos de que, conquistando el poder político y tomando en sus manos las riendas del Estado, lo pueden utilizar para atender las demandas sociales del pueblo, para equilibrar y conciliar los intereses de clase.
- Estos dirigentes sociales se olvidan o desconocen que el Estado tiene una naturaleza clasista, que es un órgano de dominación de clase, un instrumento de represión de una clase sobre otra, y que cuando se conquista el poder político y no se destruye esta maquinaria, sustituyéndola por la dictadura del proletariado, lo único que se consigue es perfeccionar la maquinaria estatal.
- Muchos de estos dirigentes sociales niegan la lucha de clases y promueven la conciliación de las mismas al creer, cándidamente, que luchando por el poder político se puede utilizar el Estado capitalista para atender y solucionar las demandas sociales de empleo, alimentación, salud, vivienda, educación, entre otras. Es así como se habla de institucionalidad, de estado de derecho, de equidad de género, de democracia participativa, etcétera. Todo este discurso lo podemos encontrar sintetizado en un principio establecido en la legislación laboral mexicana al establecer que las normas de derecho laboral tienen como propósito mantener el equilibrio entre los diversos factores de la producción, armonizando los derechos del trabajo con los del capital. Aquí está perfectamente plasmada la concepción pequeñoburguesa del Estado.
- En cuanto a los partidarios de la lucha parlamentaria debemos recordarles, para que no se les olvide, que la mayoría de las reformas burguesas se diseñan en los escritorios, en las oficinas de las Secretarías de Estado, de los ministros al servicio del gran capital. El parlamento, como lo describe Lenin, no es más que una junta donde se parlotea con la finalidad de embaucar al “vulgo”. Con esto no pretendemos abandonar la lucha por espacios políticos, por el contrario, debemos aspirar a ganarlos, teniendo claro que no son el fin sino un medio más, para seguir construyendo y fortaleciendo la organización del pueblo, para construir la gran fuerza que se requiere para barrer la vieja sociedad burguesa y construir la nueva sociedad socialista. Dichos espacios políticos deben utilizarse para mostrarle a la población el verdadero rostro del Estado, para denunciar y sintetizar en un cuadro único toda la brutalidad del Estado burgués.
- Cualquier partido político que se precie de ser de izquierda, o que diga representar y defender los intereses de la clase trabajadora no puede ignorar la lucha de clases, tiene que hacer el análisis crítico de la lucha de clases, a cuestionar y poner en claro ¿Cuáles son las distintas clases que se enfrentan? ¿Cuáles son los intereses económicos que defienden y por ende motivan su movimiento? ¿Qué relación y actitud asumen con respecto al poder político, al Estado?
Octubre, 2025





