por Antonio Tovar León
Origen de la navidad
Todas las naciones del orbe, en sus respectivos países, tienen celebraciones nacionales y regionales, por lo regular de sus independencias, revoluciones, descubrimientos, religiosas, etcétera. Pero hay celebraciones que no son exclusivas de una sola nación sino de un conglomerado de pueblos, tal es el caso de la navidad y el año nuevo.
En cuanto a la celebración de la navidad, ésta tiene su sustento en el nacimiento de “Jesús” (Nativitas) convirtiéndose, por tanto, en una celebración religiosa cristiana. Además de servir, el nacimiento de Jesús, de base en la cronología de la historia, dividiendo ésta en “antes de Cristo a. C.” y “después de Cristo d. C.”.
Con lo que respecta al nacimiento de Jesús, hay discrepancia en las fechas de este acontecimiento, para algunos investigadores pudo haber ocurrido entre abril y mayo, mientras que para otros el nacimiento tuvo lugar entre septiembre y octubre, lo cual se desprende de las propias escrituras que explican el nacimiento de Jesús: “En la misma región había pastores que estaban en el campo, cuidando sus rebaños durante las vigilias de la noche” (Lucas 2:8). Por lo que se deduce que, en esa región de Palestina, en donde los inviernos son bastantes fríos, hay pocas posibilidades que los pastores estuvieran a la intemperie el 25 de diciembre.
Si el nacimiento de Jesús tuvo lugar entre el verano y el otoño, ¿por qué se celebra el 25 de diciembre? Para responder a esta pregunta necesitamos hacer memoria histórica, remontarnos al imperio romano y a los pueblos que dominaba, entre los cuales estaba el hebreo.
Debemos recordar que los romanos eran politeístas, mientras que el pueblo hebreo era monoteísta y su historia está escrita en el antiguo testamento, en el cual se consagra la profecía de la llegada del mesías, un “libertador”. Cuando Jesús comienza su ministerio a la edad de 30 años, predicando las buenas nuevas, el amor al prójimo, curando a los enfermos y compartiendo el “pan”, comienza a ganar seguidores, entre los cuales seleccionó a 12 apóstoles.
La doctrina de Jesús no fue bien vista por los romanos ni por el sanedrín (cuerpo político y religioso de los hebreos) por lo que es sujeto de persecución, sobre todo por los fariseos y escribas los cuales terminan entregándolo al imperio romano para ser ejecutado. Con la muerte de Jesús no se apaga su doctrina, por el contrario, esta es propagada con mayor fuerza por los apóstoles, no solo entre los hebreos sino también entre los romanos y los griegos (gentiles), razón por lo cual los cristianos fueron objeto de persecuciones. Entre las más cruentas están las de Nerón, Domiciano, Trajano, Marco Aurelio, Séptimo Severo, Decio y Diocleciano.
Al paso del tiempo, el emperador Constantino, mediante el Edicto de Milán del año 313, se le concedió a los cristianos igualdad de derechos que al paganismo, por lo que pudieron predicar libremente. Posteriormente, el emperador Teodosio, con el Edicto de Tesalónica del año 380, decretó como religión oficial el cristianismo, el cual, al entrar en contacto con prácticas paganas y mezclarse con ellas se corrompe. Una de esas prácticas es, precisamente, la adoración al sol —solsticio de invierno— celebrada el 25 de diciembre.
A pesar de que la navidad no era tan importante para los primeros cristianos, pues tenía más peso la pascua, ya que esta representaba la resurrección de Jesucristo, el Papa Julio I, en el siglo IV (350), estableció la celebración de la Navidad el 25 de diciembre(1), para sincretizarla con el solsticio de invierno, fiesta pagana del Sol Invicto. El antecedente de esto fue el Concilio(2) de Nicea del año 325, que tenía el propósito de cristianizar festividades existentes en el imperio.
Conversión de la navidad cristiana a la navidad pagana
Sin ser la navidad un acontecimiento importante para los primeros cristianos, pues como ya se mencionó, para estos tenía más relevancia la pascua, al paso de los años, la navidad se convirtió en una celebración masiva, no solo para los cristianos sino también para los no creyentes.
No obstante, haberse convertido la navidad en una celebración mundial, esta se ha modificado, pasando de una festividad cristiana a una pagana, y no podía ser de otro modo si consideramos que la navidad, como celebración, surgió en el esplendor del feudalismo, en el cual la Iglesia católica, como institución dominante, tenía un gran poder, no solo espiritual sino también económico y político. Pero el sistema económico del feudalismo, como cualquier otro sistema, no era eterno, este se derrumbó a causa del desarrollo de las fuerzas productivas que chocaron con el estrecho marco de las relaciones de producción feudales, y sobre sus ruinas se edificó el nuevo orden social burgués. Este sistema económico capitalista, en los territorios donde se instauraba “destruía las viejas relaciones feudales, patriarcales, idílicas, arrastrando a la corriente de la civilización a todas las naciones, hasta a las más bárbaras”(3). Esas naciones, si no querían sucumbir tenían que hacerse burguesas.
Ante los cambios ocurridos bajo el dominio de la burguesía y el sistema económico capitalista, la Iglesia católica tuvo que adaptar algunas celebraciones católicas al nuevo orden establecido. Dentro de etas celebraciones está la Navidad, la cual, debemos decir ha sido cooptada por la mercadotecnia capitalista. Pues al concepto de la Navidad, al paso de los años, de manera velada, poco a poco se le ha ido ligando el término de “fiestas decembrinas”, con el propósito de incorporar otras celebraciones que le generen pingües ganancias a la burguesía.
Entre las celebraciones que se han incorporado a las “Fiestas decembrinas” están: las posadas, el árbol de navidad, Santa Claus, el festejo de Año nuevo, etcétera.
Las mismas posadas(4) han sufrido modificaciones. En sus inicios, cuando no estaba tan desarrollado el capitalismo en algunos pueblos, se acostumbraba a cantar la letanía para pedir posada, para posteriormente romper la o las piñatas rellenas de fruta de la época, y la entrega de aguinaldos. En la actualidad, la letanía de las posadas cada vez se escucha menos, en su lugar se lleva a cabo un baile acompañado con bebidas alcohólicas y posiblemente se rompe una piñata rellena de dulces.
La tradición del árbol de Navidad, una mezcla de costumbres paganas y cristianas, tiene su origen en Europa, formalizándose en la Alemania medieval, en donde los árboles se adornaban con manzanas y velas como símbolo de vida y luz, evolucionando de los “árboles del paraíso” de las obras de teatro religiosas en el siglo XVI. Se popularizó en gran parte del mundo en el siglo XIX, tras su adopción por la realeza británica y difundida en América por inmigrantes alemanes. Esta práctica, al paso de los años, poco a poco ha ido sustituyendo al nacimiento cristiano.
Santa Claus(5) (25 de diciembre) le compite a los Reyes Magos (6 de enero) en la entrega de regalos y juguetes.
Las celebraciones no terminan con la cena de Año nuevo, estas se prolongan a enero y febrero con la tradicional rosca de reyes y el día de la Candelaria —celebración con tamales y atole—.
A pesar de que la celebración de la navidad tiene un origen religioso —la conmemoración del nacimiento de Jesucristo—, en la actualidad es celebrada no solo por religiosos sino también por una gran multitud de no creyentes.
A la Navidad, que evoca imágenes de alegría, reuniones familiares, cenas especiales y regalos, se le ha dado en llamar a la madrugada del 25 de diciembre, “Noche de paz” “Noche de amor”, aunque en la práctica no sucede lo dicho. Pues es precisamente en la Navidad y las celebraciones decembrinas cuando más marcados se ven los contrastes entre la opulencia y la carencia, entre ricos y pobres. En esas fechas, los mercados y centros comerciales se encuentran abarrotados de alimentos y bebidas, de ropa y calzado, de artículos electrodomésticos y electrónicos, de juguetes, etcétera, que solo están al alcance de quienes puedan pagarlos, que son los menos. Los pobres se conforman con una cena modesta, y los más pobres de entre los pobres que ni siquiera pueden acceder a una cena modesta, pasarán la noche de navidad con frío en sus casas de cartón y madera.
La celebración de la Navidad, que debería de ser una “Noche de paz y amor”, el capitalismo y la jerarquía eclesiástica la han convertido en una noche de mezquindad y egoísmo en la que no se comparte “el pan” con los más necesitados, a pesar que en esas fechas es cuando más abundancia hay de alimentos… En esa noche “de paz y amor” las familias se encierran en sus casas para celebrar, olvidándose que en el mundo existen millones de personas sin hogar y sin alimentos, personas víctimas de la guerra que no tienen un techo ni un mendrugo de pan…
Diciembre 17 de 2025
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(1) Hasta antes del siglo III, la Navidad se celebraba en primavera
(2) Asamblea de los obispos y otros eclesiásticos de la Iglesia católica, o de parte de ella, para deliberar y decidir sobre materias de dogma y disciplina.
(3) Manifiesto del Partido Comunista, pág. 113, en Obras escogidas en tres Tomos de C. Marx y F, Engels. Tomo I, Ed. Progreso, Moscú.
(4) Fiestas preparatoriasllevadas a cabo durante los nueve días anteriores a la Navidad, del 16 al 24 de diciembre. Su origen se remonta a 1587 tratando de sustituir los festejos que los indígenas consagraban a Huitzilopochtli, del 7 al 26 de diciembre. Fue el fraile agustino Diego Soria por lo que coincidían con las celebraciones de la Natividad— el fraile agustino Diego Soria, quien obtuvo el permiso del papa Sixto V para llevar a cabo misas especiales en las que se intercalaban pasajes y representaciones de la Natividad (que dieron origen a las pastorelas).
(5) Tiene su origen en San Nicolás de Bari, un obispo generoso del siglo IV en la actual Turquía, famoso por sus regalos secretos y su piedad; su leyenda se fusionó con mitos europeos (como el holandés Sinterklaas) y, en EE. UU., evolucionó a la figura moderna con traje rojo y barba blanca gracias a ilustraciones y campañas publicitarias (incluida Coca-Cola), popularizándose globalmente como el repartidor de regalos en trineo.





